La seguridad en la ciudad global

Por Francisco Beltran Valcarcel*

 

 

"Mientras se abría paso hacía la tribuna, Johnson comprendió por qué los Protegidos habían sido amontonados de esa manera en un espacio tan innecesariamente pequeño. Un móvil de televisión se había instalado en una calle, dos niveles más arriba, a unos diez metros del nivel cero, conectada al Ministerio por medía de una rampa. Filmarían la ceremonia de dedicación por encima de las cabezas de la gente ubicada en el parque sobre el nivel cero, para dar así la ilusión de que un público enorme rodeaba el edificio. […] Johnson tuvo que hacer un gran esfuerzo para no estallar en una carcajada. Cada molécula de aire dentro de la bóveda era producida de manera artificial y puesta escrupulosamente en circulación por el sistema de control ambiental. Por lo tanto no había brisas en Marte para hacer flamear una bandera. Por lo visto, habían instalado un ventilador oculto detrás de la bandera para proporcionar la brisa necesaria.
Era el perfecto toque final. Concordaba perfectamente con el guión: un pomposo discurso de dedicación para el nuevo edificio del Ministerio de Custodia de Marte, pronunciado por el Coordinador Hegemónico en persona. Lo que no saben, pensó Johnson, es que ha habido una pequeña modificación en el guión, efectuada por la Liga Democrática. Displicentemente introdujo las manos en los bolsillos y acarició la empuñadura de su pistola de rayos láser con su mano derecha".

Spinrad, Norman. Agentes del caos.

Este texto parece adelantarse a nuestro tiempo en lo que se refiere a la seguridad en las ciudades del futuro. La arquitectura global suele estar asociada a edificios destinados al consumo y al espectáculo y a los grandes terminales de comunicación. Una de las consecuencias de la globalización es el terrorismo internacional, hasta el punto de que algunos autores desde hace unos dos años vienen hablando de la globalización del terror. Creo que este fenómeno es inevitable.

Tras la estela de películas como Blade Runner, Katsuhiro Otomo dibujó la reconstruida y ultramoderna ciudad de Neo-Tokio, el escenario de Akira.

Construida sobre las ruinas del antiguo Tokio, arrasado en la tercera guerra mundial, Neo-Tokio ha crecido descontroladamente. Abarrotada, opresiva, demasiado grande para ser controlada, es un mundo aparte en el que hay cabida para gente de todas condiciones: bandas de motoristas, políticos desaprensivos y ambiciosos, revolucionarios terroristas, militares y un proyecto cuyo secreto se va arrastrando desde el desastre de la guerra.


Una de las imágenes aéreas de la ciudad de Neo-Tokio en el film "Akira"

Una arquitectura global debe ser segura. Para ello deberá incorporar la tecnología a favor de la seguridad.

Esta obsesión por la seguridad afecta de lleno a la concepción del edificio. El acceso no sería libre. Algunos autores hablan de la utilización en un futuro no muy lejano del iris como procedimiento de identificación del habitante.

Por tanto, nos encontramos con una arquitectura blindada, hacia el interior, algo que es incompatible con la relación con el lugar. Una vez más, los pilares de la arquitectura que conocemos se tambalean.


* Francisco Beltran Valcarcel es alumno de la ETS de Arquitectura de Sevilla (España). Lleva adelante un blog personal llamado A propósito de la arquitectura


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