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Ha costado
un par de años pero la gran reconstrucción de barrios post-guerra
después de un largo trayecto parece ir por el buen camino. Se renueva,
derriba y construye desde Den Helder hasta Mastricht, desde Delfzijl hasta
Vlissingen.
Por supuesto,
al final y al cabo todo se hace por su bien; muchos barrios de post-guerra
están degradados y los grandes problemas sociales no se pueden
negar. Sin embargo hay muchas viviendas y barrios de los años 50
y 60 en los cuales la gente vive muy satisfecha, o podrían estarlo
si se hiciese algo con las malas condiciones de mantenimiento y el deteriorado
entorno social. Todo el caos que surgía en torno a las demoliciones es de tiempos pasados, pero los tecnócratas actuales no han mejorado mucho a sus predecesores de hace 100 o 50 años. Las entidades gubernamentales encargadas de la distribución social sobre el territorio se encuentran con un punto crucial en donde son peores que sus predecesores: las matemáticas elementales. Casi todos los planes de renovación tienen como fin "mejorar" la composición social de un barrio, esto quiere decir hacer descender el numero de "posibles pobres", y asegurar la llegada de más personas con altos ingresos. El fin, implícito o explícito, es poder llevar el promedio de composición social de los barrios problemáticos al promedio de la región o la ciudad. No se necesita ser muy inteligente para entender que solo se puede conseguir esto de las siguientes formas: o haciendo descender la media del promedio en el resto de la ciudad o región; o reduciendo absoluta o relativamente el "grupo problemático" ( por ejemplo,haciendo desaparecer a estas personas, educándolas o atrayendo personas de otras regiones o ciudades) Pero como todos nosotros sabemos en este país (Holanda) en ninguna parte se construyen viviendas sociales de alquiler a diferencia de los muchos barrios construidos de carácter exclusivo y costoso; por otra parte no se ha sabido nada mas de aquel experimento realizado en Rotterdam en el que se le traspasó toda la problemática social a las ciudades vecinas; y para finalizar, todos los esfuerzos por mejorar los ingresos y educación de las clases sociales mas bajas tienen actualmentela marea económica y política en contra. Naturalmente,
y por suerte, la mayoría de los planes de restructuración
tienen un pilar social de apoyo, pero los deseos de detener el pasaje
del "grupo problemático" hacia el próximo barrio
no le gana nunca a aquél de poner un dique al éxodo hacia
los VINEX. Las ideas en Holanda sobre integración cultural y social
se detienen en la frontera de las zonasrenovadas."En mi jardín
trasero no", parece ser el lema. Entretanto
pueden y harán los arquitectos y urbanistas lo mejor posible por
detener la degradación, por hacer crecer la satisfacción
popular, o aunque mas no sea reducir su miseria. Vladimir Stissi (Historiador de arquitectura y profesor de la Academia de Arquitectura de Amsterdam) |
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