El ahorro de agua y energía: la base del desarrollo de China

Fuente: http://espanol.chinabroadcast.cn


A pesar de su inmenso territorio y su abundancia de recursos naturales, China sigue siendo un país con una proporción de recursos por habitante relativamente baja. Los recursos energéticos de que disponemos, sobre todo por lo que hace al petróleo y el gas natural, no pueden satisfacer la demanda de nuestro desarrollo económico.

Nuestras reservas per cápita de recursos minerales solamente llegan a la mitad de la media mundial. Las de petróleo, por ejemplo, alcanzan únicamente el 11% de dicha media. De todo ello se desprende que el problema que la escasez de recursos energéticos plantea al desarrollo de China es más grave y apremiante que el afrontado por los países desarrollados durante la fase de desarrollo en la que actualmente se encuentra nuestro país.

Cada año las industrias que consumen más recursos energéticos de nuestro país cuestan por lo menos 230 millones de carbón en comparación con el nivel internacional. De un tiempo a esta parte, cada vez son más los expertos y dirigentes chinos que prestan atención a este problema y exhortan a la población a economizar la energía con miras a hacer realidad el desarrollo sostenible,.

El año pasado, nuestro país experimentó un rápido desarrollo económico. Pero ese crecimiento tuvo un precio muy alto y vino acompañado de la explotación extensiva de recursos naturales y la degradación del medio ambiente. Para fabricar 33 productos, las 11 industrias que consumen más recursos energéticos necesitaron aproximadamente un 46 % más de energía que las más avanzadas del mundo. En los próximos 15 o 20 años, China permanecerá en la etapa intermedia de industrialización y rápida urbanización. Al mismo tiempo, la escasez de recursos energéticos irá agudizándose. A juzgar por la experiencia de otros países, dicha etapa de desarrollo resulta decisiva, puesto que en ella tanto el grado de urbanización como la estructura de la economía y del consumo experimentan cambios sustanciales. En la mayoría de los países desarrollados, esa fase coincidió precisamente con un aumento acelerado del consumo de energía per cápita y una veloz transformación de la estructura energética. Es necesario estudiar a fondo estas lecciones de la historia y prestarles mayor atención.

Actuando en consecuencia, dentro de su programa energético el Gobierno chino concede una importancia primordial al ahorro de energía. Por otra parte, hay que perfeccionar las leyes y reglamentos correspondientes y reforzar el establecimiento de entidades ejecutivas y de supervisión. El perfeccionamiento del sistema establecido por el Gobierno para economizar energía fomentará en primer lugar el ahorro en las entidades gubernamentales, en los sectores de la construcción y el transporte; se aplicará un sistema de estándares y se impulsará el ahorro de energía; asimismo, se potenciará la investigación de tecnologías economizadoras y su utilización en todo el país. Además, con el fin de fomentar el aprovechamiento racional de los recursos, se intentará concienciar a la población de que es necesario ahorrar recursos naturales.

Dirijamos ahora nuestra atención a los recursos hídricos de China. Desde la década de 1990, una quinta parte de las tierras de cultivo de nuestro país padecen una pertinaz sequía y las cosechas de cereales disminuyen a razón de más de 28 millones de toneladas al año. En más de 600 ciudades de nuestro país, a más de 400 les falta el agua. Estos datos revelan la falta de recursos hídricos que padece China. El consumo racional del agua y la armonización de los intereses sociales, económicos y ecológicos tienen una relación directa con el desarrollo sostenible de la economía nacional, la protección del medio ambiente y el mantenimiento de la paz en China y el resto del mundo.

Según las estadísticas, los recursos hídricos de China se cifran en menos de 2.200 metros cúbicos per cápita, volumen que representa una cuarta parte de la media mundial. La escasez de agua se ve agravada por la contaminación, su desigual reparto, su mal aprovechamiento y el consiguiente derroche. En el 2003, por cada 10.000 yuanes del PIB se gastaron 465 metros cúbicos de agua, volumen que cuadruplica la media mundial. Tanto la depuración de las aguas residuales como el aprovechamiento del agua del mar y de la lluvia son prácticas que se extienden lentamente y permanecen en niveles muy bajos.

La contradicción planteada por la grave escasez de recursos hídricos y su derroche nos obligan a innovar el modelo de economización del agua. La creación de una sociedad que sabe ahorrar agua constituye un factor decisivo en la resolución del grave problema planteado por su escasez. La clave está en idear un sistema que facilite la economización de este precioso recurso, para lo cual hay que elaborar un plan de ámbito nacional e instituir un sistema administrativo basado en el derecho del agua y las leyes del mercado. Si la distribución de los recursos hídricos pasa a depender de las leyes del mercado, se formará un sistema nuevo en el que el objetivo prioritario será aprovechar el agua al máximo.

El establecimiento de una sociedad economizadora de sus recursos hídricos requiere el apoyo del Gobierno, pero también exige la participación de todos los ciudadanos. Tanto en nuestro trabajo como en nuestra vida cotidiana debemos ahorrar agua y evitar malgastarla y contaminarla.