Texto enviado a la lista de correo de A4IU en el mes de Marzo de 2004

Archigram


En 1961, se formó, tras una serie de reuniones previas, el grupo Archigram. Con su aceptación de una sociedad de consumidores –por lo tanto, encajaría en la anterior línea económica–, y de una tecnología sofisticada, este grupo produjo una serie de imágenes que nada tenía que ver con los materiales tradicionales. Nada de adobe, bambú, cañas y esteras; ni siquiera piedra o madera. Todo eran plásticos, módulos enchufables, estructuras neumáticas o colgadas. Con la ayuda de la imaginería que soporta la alta tecnología dieron rienda suelta a un catálogo de formas nuevas. Los edificios pensados por Archigram tenían más que ver con el mundo del diseño industrial que con la historia de la arquitectura. Peter Cook escribía en 1969, en una analogía que no era nueva, que el futuro de los edificios y el de los automóviles iba a ser convergente en cuanto a sistemas de producción. Se preguntaba si unos y otros iban a ser prefabricados y móviles. Basaba el futuro de la arquitectura en la construcción sistematizada, que según él, abarcaba un margen más amplio que la construcción industrializada del siglo pasado. Warren Chalk, otro de los miembros fundadores de Archigram, reconoce, no obstante, que no intentaron hacer casas como coches, ni ciudades como refinerías de petróleo, sino que querían utilizar un nuevo lenguaje que se adecuara a la nueva situación creada. Archigram aceptaba la alta tecnología, la moda y la sociedad de consumo, hasta el punto de que sus arquitecturas dibujadas se relacionan habitualmente con el pop y el cómic. Rechazaban la continuidad histórica, pero no pueden negar el precedente de los constructivistas rusos y de la vanguardia futurista.